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Control de la miopía

La miopía es un defecto refractivo que se manifiesta con una visión borrosa de los objetos que están lejos. Normalmente aparece porque el ojo es más largo de lo normal o por un excesivo poder de refracción de la córnea o del cristalino.
La miopía puede provocar patologías oculares graves. Los pacientes miopes sufren más a menudo glaucoma de ángulo abierto, desprendimiento de retina, afectaciones maculares, cataratas y pérdidas visuales irreversibles. La probabilidad de sufrir estas patologías es mayor a medida que aumentan las dioptrías, especialmente en pacientes con más de 5.
La mejor manera de controlar la miopía es la detección desde la infancia. Nuestro objetivo con los pacientes miopes no es sólo mejorar la visión, sino realizar un control para intentar reducir la posibilidad de desarrollar patologías futuras.
Técnicas no farmacológicas para el control de la miopía:
Actualmente hay técnicas que han demostrado científicamente que se puede reducir la progresión de la miopía.
ORTOQUERATOLOGÍA ORTO K
Son lentes de contacto rígidas con un diseño especial que se utilizan mientras dormimos y que corrigen la visión durante el día, sin necesidad de gafas ni lentes de contacto.
LENTES DE CONTACTO BLANDAS
Lentes de contacto con un diseño multifocal especialmente diseñadas para el control de la miopía.
NUEVAS GAFAS PARA CONTROL MIOPÍA
Utiliza un tipo de lente con desenfoque periférico (Defocus Incorporated Multiple Segments DIMS) proporcionando una imagen no enfocada en zonas específicas de la retina que tiene como objetivo el control de la progresión de la miopía.
Técnicas farmacológicas para el control de la miopía:
Las gotas tópicas de atropina se utilizan con frecuencia para dilatar la pupila del ojo, a menudo como parte de los exámenes de la vista o antes y después de la cirugía ocular. Las gotas de atropina en varias dosis también pueden ayudar a retrasar la progresión de la miopía.
Control de miopia